El ritorno de la fiesta del Architiello.
Della Gata, Saverio.
La escena titulada El ritorno de la fiesta del Architiello, fechada en 1823 y atribuida a Saverio Della Gatta, se inscribe con claridad en la tradición costumbrista napolitana de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, interesada en la representación de la vida popular, sus diversiones colectivas y sus rituales festivos. Della Gatta, atento observador del mundo plebeyo y rural, no construye aquí un fragmento de sociabilidad cotidiana, captado en el momento posterior a la celebración, cuando el grupo regresa aún animado por la música y el baile.
El entorno social que refleja la obra es el de las clases populares del sur de Italia, probablemente campesinos o habitantes de los arrabales urbanos, cuya identidad colectiva se articula en torno a la fiesta como espacio de cohesión. El movimiento coral de los cuerpos, la cercanía física entre hombres, mujeres y niños, y la ausencia de cualquier jerarquía visible subrayan una vivencia comunitaria del ocio. La presencia del niño integrado en la danza y en la música no es anecdótica: indica un aprendizaje temprano de los códigos festivos y sonoros, transmitidos por imitación directa y participación activa, sin mediación académica.
Desde el punto de vista musical, la imagen es especialmente rica. Aparecen instrumentos de percusión de marco, típicos del ámbito mediterráneo, claramente identificables como panderos o tambores de aro, tocados tanto por hombres como por mujeres, lo que refuerza la idea de una música compartida y no profesionalizada. Estos instrumentos cumplen una función rítmica esencial para el baile, marcando un pulso insistente que se acompasa con el desplazamiento circular del grupo.
Las castañuelas ocupan un lugar particularmente significativo. El niño que las porta, sujetándolas con ambas manos, introduce una dimensión que va más allá del simple acompañamiento rítmico. No se trata de castañuelas escénicas o teatrales, sino de un instrumento popular, integrado en el cuerpo del danzante, cuyo sonido se produce en estrecha relación con el gesto y el paso. Su presencia refuerza la continuidad histórica de los idiófonos de entrechoque manuales en el ámbito festivo europeo, especialmente en contextos meridionales donde estos instrumentos han mantenido una fuerte asociación con la danza y la celebración al aire libre. El hecho de que sea un niño quien las toque sugiere además que su uso no estaba restringido por edad ni por género, y que formaban parte de un repertorio instrumental accesible, cotidiano y profundamente arraigado en la cultura popular.