Montehermoso. Cáceres.
7,3 X 5,1 X 2 cm
Engelge
Colec.: Luis A. Payno.
Estas castañuelas de Montehermoso, en la provincia de Cáceres, responden a un modelo muy sencillo y claramente popular. Su forma es alargada, con la pala redondeada y una estrecha cintura en la zona de las orejas, apenas insinuadas. Miden 7,3 x 5,1 x 2 cm, unas proporciones que les dan más volumen que otros ejemplares cacereños y que seguramente favorecían un sonido algo más grave y resonante. La superficie conserva un trabajo muy sobrio: pequeñas hileras de puntos y líneas incisas que siguen el eje de la pieza y dividen la cara en bandas. No buscan una decoración compleja, sino remarcar la forma de la castañuela y distinguir cada mitad del par.
La madera utilizada, Engelge, corresponde al Arce de Montpellier, una especie dura y compacta muy adecuada para la fabricación de castañuelas tradicionales. Su densidad permite excavar una cavidad profunda sin debilitar la pieza, y al mismo tiempo produce un golpe claro y seco. En la fotografía puede apreciarse bien el color cálido de la madera y una veta irregular, rasgos característicos de este arce.
En Extremadura las castañuelas han formado parte de la música y la danza tradicional de manera muy extendida. Aparecen sobre todo en las jotas, tanto cacereñas como pacenses, donde suelen ser tocadas por los propios bailarines mientras ejecutan el baile. En la provincia de Cáceres son especialmente frecuentes en las jotas de la Sierra de Gata, Las Hurdes, el valle del Jerte o la zona de Montehermoso, donde acompañan al tamboril y a la flauta de tres agujeros. Su toque no suele ser virtuosístico como en la castañuela escénica, sino más rítmico y repetitivo, marcando el pulso y reforzando los acentos del baile.