7,3 x 6,2 cm
Col.: Belén Cabanes Altés
Entre las piezas de la colección de castañuelas de Belén Cabanes Altés se conserva este pequeño ejemplar, singular tanto por sus reducidas dimensiones como por la particularidad de su diseño.
La pieza presenta una morfología muy característica y poco habitual, en la que la ornamentación está integrada directamente en la configuración de los cuerpos de madera. Cada ejemplar está formado por dos placas o cuerpos enfrentados, unidos mediante cordones que atraviesan varios puntos de fijación. La silueta general es compacta y simétrica, con una parte superior y otra inferior de contorno aproximadamente circular u ovalado, conectadas por una zona central más estrecha.
La parte superior adopta una forma redondeada, semejante a una pequeña esfera o medallón, que se prolonga hacia abajo mediante un cuello estrecho. A ambos lados de este cuello aparecen dos salientes circulares perforados, que funcionan como puntos de paso y sujeción del cordón. La zona central queda abierta, formando un espacio amplio entre las dos piezas. La parte inferior repite, en términos generales, la estructura bulbosa de la superior, aunque presenta un desarrollo algo más ancho y voluminoso.
Uno de los rasgos más llamativos es la presencia de profundas concavidades talladas en forma de corazón en las superficies interiores. El corazón está delimitado por una incisión que sigue cuidadosamente su contorno y que conduce hacia una cavidad central profundamente excavada. El relieve produce un contraste muy marcado entre el borde exterior, relativamente plano, y el interior ahuecado. Esta solución se repite de manera prácticamente simétrica en ambas piezas y constituye probablemente el elemento formal más singular del conjunto.
Los grabados exteriores son de carácter fundamentalmente geométrico. En las zonas circulares aparecen composiciones que parten de un punto central y se desarrollan radialmente hacia el borde, generando una apariencia semejante a pétalos, rayos o segmentos triangulares.
Entre estas composiciones radiales se intercalan bandas horizontales o ligeramente oblicuas, ocupadas por motivos geométricos repetitivos. Se distinguen pequeños rombos, triángulos, líneas quebradas, retículas y combinaciones de trazos cruzados. En algunas franjas, las incisiones forman auténticos entramados de rombos y diagonales, mientras que otras presentan series de triángulos o líneas paralelas.
La talla utiliza además diferentes direcciones de incisión, lo que produce un juego de texturas sobre la madera. Las líneas diagonales se cruzan formando pequeños campos romboidales, mientras que las zonas radiales generan una textura visual diferente. El resultado es una decoración de gran densidad, en la que apenas quedan superficies completamente lisas.
Se desconoce su procedencia, por lo que cualquier interpretación sobre su uso debe plantearse con cautela. Su tamaño, notablemente menor que el habitual en las castañuelas convencionales, y, sobre todo, la configuración del espacio existente entre las denominadas «orejas» o salientes de las piezas, permiten plantear la posibilidad de que estuviera concebido para sujetarse al pulgar, haciendo entrechocar las dos placas mediante el movimiento de los dedos. En este sentido, podría relacionarse con la forma de ejecución de los llamados pitos o castañetas, en los que el instrumento se mantiene sujeto al dedo y produce el sonido mediante el entrechoque de sus cuerpos.
Existe, además, una circunstancia relacionada con su procedencia que merece ser señalada, aunque no pueda darse por confirmada: es posible que estas castanholes hubieran pertenecido anteriormente a la colección de castañuelas de José de Udaeta, una de las colecciones históricas más importantes reunidas en torno a estos instrumentos. A falta de documentación que permita establecer esta procedencia con seguridad, debe mantenerse como una atribución pendiente de comprobación.
Más allá de su indudable interés estético, esta pequeña pareja plantea cuestiones de carácter organológico especialmente sugerentes. Su reducido tamaño, el sistema de sujeción, la separación entre las «orejas» y la disposición de las superficies de golpe permiten considerar que pudo responder a una técnica de ejecución diferente de la castañuela de mano convencional. La hipótesis de un uso sujeto al pulgar y accionado mediante el entrechoque de las placas resulta compatible con sus características formales, aunque la ausencia de documentación sobre su origen y utilización aconseja mantenerla, por ahora, en el terreno de la posibilidad.


