Embotadas de las seguidillas boleras
Téllez Villar, Marcos
27,6 x 27 cm
Aguafuerte
Marcos Téllez Villar, Embotadas de las seguidillas boleras, hacia 1790. Aguafuerte iluminado sobre papel verjurado, 27,6 × 21,9 cm. La estampa forma parte de una serie de seis grabados dedicados a distintos pasos de las seguidillas boleras. El Museo Nacional del Prado la cataloga como la número 5 de la serie y señala que estas estampas documentan la transformación de las seguidillas boleras, a finales del siglo XVIII, en un entretenimiento adoptado también por las clases acomodadas, que incorporaron a su indumentaria elementos inspirados en los tipos populares.
Téllez Villar muestra aquí una escena de baile al aire libre protagonizada por una pareja de majo y maja, acompañada por otros personajes y por un músico. El grabador se preocupa por fijar visualmente las posiciones corporales, los movimientos de los brazos y, sobre todo, la disposición de las piernas y los pies, convirtiendo la estampa en un interesante documento iconográfico de la práctica coreográfica de finales del siglo XVIII. El propio Museo del Prado destaca que cada una de las estampas de la serie corresponde a un paso diferente y que Téllez Villar empleó además indumentarias variadas para cada escena.
El término «Embotadas» identifica, por tanto, el paso representado en esta lámina. La imagen no permite reconstruir con absoluta precisión la secuencia coreográfica completa, pero sí muestra claramente una posición en la que los bailarines realizan un juego de piernas cruzadas y extendidas, con una marcada proyección de las extremidades inferiores y una actitud corporal dinámica. El bailarín situado a la izquierda adelanta y cruza las piernas, mientras la bailarina adopta una posición igualmente abierta y estilizada. El efecto es el de una figura momentánea del baile, detenida por el grabador en su ejecución.
Uno de los aspectos más importantes para la historia organológica de la danza es la presencia de las castañuelas. Tanto el bailarín como la bailarina las llevan en las manos, perfectamente integradas en la gestualidad de los brazos. No aparecen simplemente como un accesorio del traje: su colocación en las manos corresponde a la manera de tocar las castañuelas mientras se ejecutaba el baile. La mano del bailarín que queda elevada muestra con claridad el instrumento, mientras que en las manos de la bailarina también se distinguen las pequeñas piezas de madera. De este modo, la estampa documenta la estrecha relación entre movimiento de brazos, toque de castañuelas y ejecución del paso.
La presencia de las castañuelas resulta especialmente significativa porque estas estampas pertenecen a un momento fundamental en la consolidación de la tradición bolera. El catálogo del Museo de Historia de Madrid señala expresamente que los bailarines de la serie se acompañan con castañuelas, mientras un guitarrista participa en el acompañamiento musical. Así, Embotadas ofrece una imagen particularmente valiosa de la práctica coreográfica dieciochesca: el paso de danza, el toque de castañuelas, la música de guitarra y la gestualidad de brazos aparecen integrados en una misma acción performativa.