The World of The Castanets
A different view of the instrument
martes, 20 de octubre de 2026
1931. Danza flamenca.
Danza flamenca
Pons Arnau, Francisco
Óleo sobre lienzo
Francisco Pons Arnau (Valencia, 1886-Madrid, 1955), discípulo y yerno de Joaquín Sorolla, cultivó el retrato, el paisaje y las escenas de carácter costumbrista. En esta obra representa a una bailaora en pleno gesto coreográfico, acompañada por un guitarrista y situada en un ambiente luminoso y elegante.
La figura femenina concentra toda la atención: el movimiento de los brazos, el vestido y la actitud corporal transmiten la tensión y el dinamismo del baile. Entre sus manos parecen distinguirse unas castañuelas, integradas en el propio gesto de la danza. Su presencia resulta especialmente interesante porque, además de instrumento musical, las castañuelas se habían convertido en uno de los elementos visuales asociados a la representación artística de la danza española.
Más que una escena documental, Pons Arnau construye una imagen idealizada del ambiente flamenco y de la figura de la bailaora, en la que música, danza, vestuario y luz forman una misma composición.
jueves, 15 de octubre de 2026
CARLOS CANTERO GRANADOS. Concertista y profesor de castañuelas.
Concertista y profesor de castañuelas, vinculado a Madrid. Su actividad pública como intérprete de castañuelas está documentada, al menos, desde 2013, cuando intervino en el programa Los clásicos de Radio Clásica, de Radio Nacional de España, dedicado a Jordi Casas y al Coro de RTVE.
La presentación del programa señala expresamente que Cantero Granados reivindica el papel de las castañuelas en la programación musical. La referencia resulta especialmente significativa por tratarse de una fuente institucional y por situar su actividad en un contexto de reivindicación de las castañuelas como instrumento musical dentro de la programación de concierto.
En 2014 aparece documentado como profesor de castañuelas en la programación del centro Pilates Pueblo Nuevo, de Madrid, donde se anunciaban clases impartidas por él. La referencia permite establecer, como mínimo, una actividad pedagógica paralela a su dedicación concertística.
Cantero Granados se identifica asimismo profesionalmente como concertista de castañuelas, denominación que emplea en su propia documentación profesional. La información disponible permite relacionar su actividad artística con una concepción de las castañuelas como instrumento susceptible de interpretación autónoma y de exploración de posibilidades expresivas más allá de su utilización como instrumento de acompañamiento del baile. Una publicación de El mundo de las castañuelas boleras lo identifica precisamente como concertista y señala su dedicación a la exploración de nuevas posibilidades expresivas del instrumento.
En septiembre de 2025 participó en una actuación en Piedrahíta junto al organista Álvaro Carretero y la soprano Azucena López, figurando como intérprete de castañuelas. Esta referencia documenta la continuidad de su actividad concertística y, al mismo tiempo, su participación en un contexto musical distinto del acompañamiento habitual de la danza española.
Su nombre figura asimismo en la fonoteca de The World of the Castanets asociado a una grabación titulada Solo de Castañuelas, identificada como interpretación de Carlos Cantero Granados en Madrid. El documento constituye un testimonio sonoro de su actividad como solista, aunque la fecha de incorporación de la grabación a la fonoteca no permite establecer por sí misma la fecha exacta de realización del registro.
La actividad artística de Cantero Granados no se limita a la interpretación musical. Está documentada asimismo su dedicación a los tejidos artísticos y a las artes aplicadas, con una trayectoria vinculada a la realización y enseñanza de tejidos.
En 2017 presentó en Espacio Ronda, Madrid, la exposición ENTRAMADOS, del papel a la seda. Esta faceta resulta relevante para comprender la amplitud de su actividad artística, aunque constituye un ámbito profesional diferenciado de su trayectoria como castañuelista.
La documentación actualmente localizada permite, por tanto, establecer una actividad continuada de interpretación y enseñanza de las castañuelas desde, al menos, 2013, así como la existencia de interpretaciones en solitario y de colaboraciones con otros músicos y artistas.
No se han localizado todavía fuentes suficientes para establecer con precisión su fecha y lugar de nacimiento, formación musical específica, maestros de castañuelas, fecha de comienzo de su carrera, repertorio completo, discografía o relación exhaustiva de sus conciertos.
Estos aspectos deben permanecer abiertos a futuras aportaciones documentales.
Fuentes: RTVE, Los clásicos: Jordi Casas y el Coro de RTVE, Radio Clásica, 11 de junio de 2013; Pilates Pueblo Nuevo, «Programación curso 2014/2015», Madrid, 17 de septiembre de 2014; Espacio Ronda, documentación de ENTRAMADOS, del papel a la seda, Madrid, 2017; The World of the Castanets, Fonoteca, «Solo de Castañuelas. Carlos Cantero Granados. Madrid»; documentación audiovisual y publicaciones relativas a las interpretaciones de Carlos Cantero Granados.
PARA SABER MÁS:
EL PRESENTE DE LAS CASTAÑUELAS
Bailarines, concertistas e intérpretes de nuestro tiempo
Bailarines, concertistas e intérpretes de nuestro tiempo
Bailarines, concertistas e intérpretes que hicieron historia
1844. Paquita.
Paquita,
Carlotta Grisi
autor desconocido
Paquita es uno de los ballets románticos más conocidos del siglo XIX. La coreografía original fue creada por Joseph Mazilier, con música de Édouard Deldevez y libreto de Paul Foucher. Aunque algunas imágenes y referencias están fechadas en 1844, el ballet se estrenó oficialmente en la Ópera de París el 1 de abril de 1846, con Carlotta Grisi en el papel protagonista.
En esta representación, Carlotta Grisi aparece caracterizada como Paquita y sostiene claramente unas castañuelas en la mano derecha, mientras adopta una posición de baile. La presencia del instrumento resulta especialmente significativa dentro de la construcción de la imagen de lo español en el ballet romántico francés. La propia clasificación de la estampa en Wikimedia Commons la incluye entre las obras del siglo XIX que representan castañuelas
miércoles, 14 de octubre de 2026
González, Inma. Concertista y profesora.
Hasta septiembre de 2026, la trayectoria de Inma González aparece así
vinculada a una concepción de las castañuelas como instrumento de
interpretación musical autónoma, además de su tradicional relación con la danza
española. Su actividad reúne tres vertientes estrechamente relacionadas: la
interpretación como solista, la enseñanza basada en el Método Maleras y la
búsqueda de nuevos contextos escénicos para las castañuelas.
Desde su formación
infantil con Emma Maleras hasta sus colaboraciones con orquestas sinfónicas,
conjuntos de cámara, música electrónica y músicos de distintas tradiciones, su
carrera muestra una continuidad poco habitual entre la escuela de castañuelas
desarrollada en Barcelona durante la segunda mitad del siglo XX y la actual
práctica concertística del instrumento.
Inma González es una concertista y profesora de castañuelas nacida en
Barcelona, vinculada desde su infancia a la danza española y, especialmente, al
estudio de las castañuelas como instrumento musical. Su formación se desarrolló
junto a maestros de danza y de castañuelas como Rosita Segovia, José de la
Vega, Paco Romero y Emma Maleras. Esta última tendría una importancia decisiva
en su trayectoria. González obtuvo la Matrícula de Honor en el Método Maleras
para castañuelas y colaboró posteriormente con Emma Maleras en exámenes, clases
y conciertos.
Su relación con las castañuelas comenzó siendo muy joven. Según ha explicado
la propia González, en su primera escuela de danza el estudio del Método
Maleras formaba parte de la formación de las alumnas de danza española. Comenzó
el método con Juana Escarabajal a los siete años y, alrededor de los diez, pasó
a estudiar directamente con Emma Maleras. Durante esos años formó parte del
Coro de Castañuelas de Emma Maleras y llegó a actuar con alumnas de mayor edad.
La propia intérprete ha explicado que Maleras ejerció sobre ella una influencia
fundamental tanto desde el punto de vista técnico como pedagógico.
En los primeros años de su trayectoria profesional actuó vinculada a
distintos ámbitos de la danza española. Entre las actuaciones que aparecen
documentadas se encuentran su participación en el Festival de Danza Rosita
Segovia del castillo de Perelada, sus intervenciones como solista de
castañuelas en el Palau de la Música Catalana y su participación, como invitada
de Amics de l'Òpera de Sabadell, en Carmen de Georges Bizet. La documentación
disponible presenta 1983 y 1984 de forma diferente al referirse al inicio de su
carrera como solista, por lo que no resulta prudente fijar un único año para
todos estos primeros acontecimientos.
Durante las décadas siguientes González desarrolló una actividad
concertística cada vez más internacional. Actuó en España, Alemania, Bélgica,
Francia, Países Bajos, Estados Unidos, Hungría y Japón, y colaboró con
intérpretes de distintas especialidades. Entre sus compañeros de escenario
figuran los guitarristas Horst Sohn, Denis Sungnho, José Luis Montón y Yves
Storms, el flautista Marc Grauwels, el guitarrista japonés Kiyoshi Shomura, el
pianista Stéphane De May, el violonchelista Luc Tooten, la violinista Sonja
Kalajic, la pianista Yoko Suzuki y el acordeonista Christophe Delporte.
Una parte especialmente significativa de su trayectoria fue la colaboración
con Marc Grauwels y Kiyoshi Shomura. En 2001 realizó con ambos una gira por
Japón que incluyó distintos auditorios y centros culturales. Su actividad
internacional también la llevó al Gusman Theatre de Miami, a la inauguración
del 48th Llangollen International Musical Eisteddfod de Gales y al European
Youth Music Festival celebrado en Fertőd y Budapest. Asimismo, grabó junto a la
cantante María del Mar Bonet y colaboró con Radio Nacional de España y
Televisión Española.
En 1993 obtuvo el primer premio de castañuelas en el Internationalen
Kastagnetten-Wettbewerb celebrado en Colonia, Alemania. Este reconocimiento
aparece de manera reiterada en su documentación profesional y en perfiles
dedicados a su actividad docente y artística.
González no se ha limitado a la interpretación. Una parte esencial de su
trayectoria ha sido la enseñanza y la difusión del Método Maleras. Ha ejercido
como profesora de castañuelas en escuelas de danza y música de Barcelona y su
entorno, entre ellas las vinculadas a Rosita Segovia, José de la Vega y Pastora
Martos, e imparte clases en el Centro de Arte Flamenco y Danza Española
Amor de Dios de Madrid. También ha desarrollado una actividad internacional
mediante cursos y clases magistrales en distintos países europeos y en Estados
Unidos. Posteriormente incorporó la enseñanza en línea, con alumnos residentes
en diversos países de Europa, América y Asia.
Su relación con Emma Maleras fue también de continuidad pedagógica. González
ha explicado que, después de completar su formación, sustituyó a Maleras en
algunas de las escuelas donde esta ejercía como profesora y durante años
participó como miembro del jurado de los exámenes del Método Maleras. Junto con
Consol Grau estuvo además vinculada a la creación del grupo que posteriormente
se conocería como Tocs, antes Cor de Castanyoles. Más tarde creó el Coro de
Castañuelas de Inma González, concebido para trabajar con acompañamiento
musical en directo y con una concepción escénica diferente de la posición
tradicionalmente estática del intérprete de castañuelas.
Su labor pedagógica incluye también la elaboración y difusión de materiales
específicos para el estudio de las castañuelas, como la partitura de sevillanas
que publicó en 2006, en este blog, concebida para trasladar por escrito los
principales patrones rítmicos y fórmulas técnicas del toque de este género.
En 2007 dirigió, junto con Marta Cid, El Somni d'un so, un
concierto-espectáculo en el que las castañuelas constituían el eje conductor de
una propuesta que reunía música en directo, danza, ópera y acrobacia aérea. El
proyecto se vinculaba también a la figura de Antonia Mercé, La Argentina, y a
la búsqueda de nuevas formas de presentación escénica del instrumento.
A partir de 2012 amplió sus colaboraciones camerísticas. Formó un trío con
la violinista Sonja Kalajic y la pianista Yoko Suzuki, con quien ha mantenido
una colaboración particularmente continuada. En 2013 comenzó a trabajar con el
acordeonista Christophe Delporte y, junto con Marc Grauwels, participó en
actuaciones en Corea del Sur en 2016. En 2017 fue invitada como solista por la
orquesta de cámara I Virtuosi di Waterloo, con Jean-Frédéric Molard al violín.
La colaboración con Yoko Suzuki dio lugar a diversos conciertos y estrenos
de obras para piano y castañuelas. En mayo de 2018 ambas realizaron una gira
por España en la que presentaron De Oriente a Occidente y un homenaje a Emma
Maleras con motivo del primer aniversario de su fallecimiento. González
participó también en actividades relacionadas con el centenario de Maleras y
fue comisaria de la exposición homenaje #100EmmaMaleras, además de dirigir el
concierto celebrado en el Centro de Arte Flamenco y Danza Española Amor de Dios
de Madrid.
Su actividad como solista junto a formaciones orquestales adquirió especial
relevancia a partir de 2019. Ese año actuó con la Orquesta Sinfónica de Las
Palmas en el VIII Concierto Popular de Año Nuevo, dirigido por Rafael
Sánchez-Araña en el Auditorio Alfredo Kraus. La programación de estos
conciertos registró, según la documentación de la artista, más de 6.000
espectadores en las cuatro sesiones. En 2020 abrió la temporada de conciertos
del Conservatori de Música Isaac Albéniz de la Diputació de Girona con Olé!,
junto a Yoko Suzuki al piano y Séverine Rospocher a la flauta.
En 2021 participó como solista invitada en el Concierto de Primavera. La
Música Española, con la Orquesta Sinfónica de Ponferrada y El Bierzo, dirigida
por Manuel Alejandre Prada, en el Teatro Bergidum de Ponferrada. Ese mismo año
organizó el I Encuentro de Castañuelas de Concierto en El Bierzo, contribuyendo
así a consolidar un espacio específico para la interpretación concertística de
las castañuelas.
En 2022 regresó a la colaboración con la Orquesta Sinfónica de Las Palmas
para Zarzuela Glam 3.0 y participó como profesora y solista invitada en el II
Encuentro de Castañuelas Ciudad de Sevilla. Al año siguiente amplió nuevamente
el campo de su actividad. Participó junto a Yoko Suzuki y Aleksandra Ivanovski
en el homenaje a Alicia de Larrocha celebrado con motivo del centenario de su
nacimiento y llevó las castañuelas al Sónar 2023 de Barcelona en una colaboración
con la artista Marina Herlop. Esta intervención resulta particularmente
significativa dentro de su trayectoria por situar el instrumento en un contexto
de música electrónica y creación contemporánea.
Durante 2023 mantuvo asimismo una relación estrecha con la Orquesta
Sinfónica de Ponferrada y El Bierzo. Participó en dos conciertos celebrados en
el Teatro Afundación de Vigo y en el concierto Solistas Internacionales V del
Teatro Bergidum de Ponferrada. La programación oficial del Bergidum la presentó
expresamente como solista invitada y profesora de castañuelas.
En 2024 continuó su actividad internacional. Fue invitada por el Consulado
de España en San Pedro Sula y la Fundación Victoriano López al concierto de
celebración del Día de la Hispanidad, celebrado junto a la Orquesta Sinfónica
Victoriano López en el Teatro José Francisco Saybe de Honduras. Ese mismo año
retomó colaboraciones con Yves Storms y realizó una pequeña gira por Bélgica
junto al flautista de pico Patrick Denecker.
En 2025 volvió a trabajar con la Orquesta Sinfónica de Ponferrada y El
Bierzo. Participó en el World Orchestra Festival celebrado en Viena en julio,
donde la orquesta actuó en espacios como la Wiener Konzerthaus y el
Musikverein. La Cadena SER documentó la presencia de González como solista de
castañuelas en el festival y la participación de la orquesta en distintos
escenarios vieneses. En diciembre de ese mismo año volvió al Teatro Bergidum
para el Concierto de Navidad de la Orquesta Sinfónica de Ponferrada, con un
programa que incluía obras de Albéniz, Falla y Granados, además de repertorio
de zarzuela.
La actividad documentada más reciente corresponde a 2026. El 7 de agosto
participó en el Festival Classissimo de Bruselas, dentro del programa Soleil du
Sud, dedicado a músicas de España y América Latina. Actuó junto al flautista
Marc Grauwels y el guitarrista Kiyoshi Shomura, en un repertorio que incluyó
obras de Lorca, Falla, Villa-Lobos, Máximo Diego Pujol, Albéniz, Ibert,
Ginastera y Piazzolla. La participación está documentada tanto por Spain Arts
& Culture, del Ministerio de Cultura, como por la programación oficial de
Classissimo.
EL PRESENTE DE LAS CASTAÑUELAS
Bailarines, concertistas e intérpretes de nuestro tiempo
Bailarines, concertistas e intérpretes de nuestro tiempo
Bailarines, concertistas e intérpretes que hicieron historia
martes, 13 de octubre de 2026
MUSEO VIRTUAL. Colección Música para ver. Instrumentos del mundo. 02Pt Castanholas.
domingo, 11 de octubre de 2026
1793. Costumes des Fêtes.
Costumes des Fêtes,
Mascarades.
anonyme francais
La figura femenina representada en este grabado anónimo francés de 1793 ofrece un interesante testimonio de la relación entre la indumentaria espectacular, las diversiones cortesanas y los instrumentos musicales asociados al gesto coreográfico a finales del siglo XVIII.
El grabado pertenece al universo de los costumes de fêtes y las mascarades, un ámbito en el que el vestido contribuía a construir personajes, representar jerarquías y transformar temporalmente la apariencia de quienes participaban en fiestas y espectáculos. La figura parece concebida para llamar la atención por su silueta, la riqueza ornamental y la amplitud de sus accesorios, antes que para documentar un traje de uso cotidiano.
El elemento más significativo para The World of the Castanets es el pequeño instrumento que la mujer sostiene en la mano levantada. Su forma corresponde a unas castañuelas, aunque la reproducción disponible no permite examinar con suficiente detalle su configuración ni determinar cómo están construidas.
Su presencia es relevante porque las castañuelas aparecen integradas en la representación de un personaje. El grabado permite documentar la representación de un instrumento semejante a las castañuelas dentro de un contexto teatral.
Una imagen puede proporcionar información sobre su apariencia, su posición en las manos y su asociación con determinados personajes, pero no siempre permite identificar con certeza el instrumento ni reconstruir su uso musical.
El título Costumes des Fêtes, Mascarades remite a una tradición de representaciones festivas en las que el vestuario tenía un papel fundamental. Las mascaradas podían reunir música, danza, alegorías y personajes caracterizados mediante trajes extraordinarios. En la Francia de los siglos XVII y XVIII, estos espectáculos estuvieron vinculados a la vida cortesana y a las producciones teatrales.
La colección del Departamento de Artes Gráficas del Museo del Louvre conserva un conjunto relacionado con este universo, titulado Costumes des Fêtes, Mascarades. Théâtres, etc., de Louis XIV. En él se encuentran diseños de vestuario asociados a espectáculos concretos.
Estos ejemplos documentan que las castañuelas formaban parte del imaginario escénico francés mucho antes de finales del siglo XVIII. Su presencia estaba integrada en espectáculos donde el movimiento corporal, la música y la caracterización visual se concebían conjuntamente.
La imagen nos recuerda que la historia de las castañuelas no debe limitarse a su presencia en la danza española. También es necesario investigar sus representaciones en los teatros, ballets, óperas y mascaradas de otros países europeos. Los diseños de vestuario, las estampas y los documentos escénicos pueden ayudar a reconstruir ese panorama, siempre que se distingan los datos documentados de las interpretaciones iconográficas.
Referencia para ampliar la investigación: Musée du Louvre. Consulta sus colecciones de dibujos y diseños teatrales, donde se conservan ejemplos documentados de intérpretes con castañuelas en espectáculos franceses del siglo XVII.
Nina Corti.
Bailarina, coreógrafa e intérprete de castañuelas nacida en Zúrich (Suiza) en 1953. Su trayectoria artística, iniciada en la danza española y el flamenco, evolucionó hacia una concepción escénica en la que las castañuelas adquirieron progresivamente un protagonismo propio, llegando a intervenir como instrumento solista junto a orquestas, conjuntos de cámara y músicos de formación clásica.
Nina Corti nació en el seno de una familia de músicos. Desde niña recibió formación de danza, ballet y música, y estudió piano entre 1961 y 1971. Su aproximación a la danza española comenzó durante su adolescencia y estuvo vinculada inicialmente a Susana Audeoud, conocida artísticamente como Susana, y a Antonio Robledo. Según el propio relato de Corti, a los trece años asistió en el Teatro de la Ópera de Zúrich a una actuación de Susana y José de Udaeta. Al día siguiente compró sus primeras castañuelas. Desde 1973 siguió regularmente los cursos de Susana y Antonio Robledo en Berna, Zúrich y Colonia, y posteriormente recibió también formación particular de Susana en España.
Su formación flamenca continuó en España. En 1977 estudió con Enrique "El Cojo" en Sevilla y, durante sus estancias posteriores en Madrid, trabajó en el entorno de la escuela Amor de Dios con maestros como Ciro Diezhandino, María Magdalena, El Güito, Manolete, La Tati, Paco Fernández y otros. Su actividad profesional como bailarina comenzó públicamente en 1972, cuando tenía diecinueve años, y durante los años siguientes combinó la danza española estilizada con el flamenco. En 1973 actuó con el Stadtorchester Winterthur y participó en un programa que incluía las Siete canciones populares españolas de Manuel de Falla, seguido de una gira por Hungría con actuaciones, entre otros lugares, en la Academia Liszt de Budapest.
Durante las décadas de 1970 y 1980 Corti desarrolló una carrera internacional como bailarina y coreógrafa. Sus programas fueron incorporando músicos procedentes del flamenco, el jazz y la música clásica, una combinación que se convirtió en una de las características de su trabajo. En 1979 puso en relación el flamenco con su formación musical clásica y jazzística mediante el proyecto Jazz meets Flamenco, y en 1984 inició Flamenco Inspiration, producción que mantuvo distintas formaciones hasta comienzos del siglo XXI. En ellas colaboraron músicos como Pepe Habichuela, Juan Carmona, José Mercé, Enrique Morente, Ramón del Portugués, Guadiana, José Luis Montón y otros intérpretes de diferentes procedencias.
Las castañuelas ocuparon dentro de esta trayectoria un lugar cada vez más destacado. Corti no las utilizó únicamente como elemento rítmico integrado en la danza, sino que desarrolló una técnica y un lenguaje escénico que le permitieron presentarlas también en contextos de concierto. Esta faceta resulta especialmente visible a partir de sus colaboraciones con formaciones de música clásica.
En 2004 participó como solista en el proyecto Granada de la Philharmonie Baden-Baden, junto al tenor Héctor Sandoval y el guitarrista Pepe Justicia. El programa, dedicado a obras de la zarzuela española, dio lugar también a una grabación. La propia Philharmonie identifica a Nina Corti como intérprete de castañuelas y destaca específicamente su interpretación solista del Fandango de Doña Francisquita, de Amadeo Vives. El programa fue presentado en el Festspielhaus de Baden-Baden y posteriormente en conciertos benéficos para UNICEF en Berna y Basilea.
Otro momento fundamental de su trayectoria concertística fue su colaboración con el Carmina Quartet y el guitarrista Rolf Lislevand. En 2009 intervino en la grabación de Fandango, publicada por Sony Classical, que reunía obras de Haydn y Boccherini. Corti interpretó las castañuelas en el Fandango del Quinteto para guitarra y cuerdas n.º 4 en Re mayor, G. 448, de Luigi Boccherini. La grabación fue realizada en marzo de 2009 en el Castello di San Polo in Rosso, en Italia. La catalogación de la Bibliothèque nationale de France identifica expresamente a Corti como intérprete de castañuelas y, de manera significativa, la clasifica entre los intérpretes de idiófonos de percusión.
La colaboración con el Carmina Quartet no se limitó al registro discográfico. La propia Corti explica que interpretó en numerosas ocasiones el Fandango de Boccherini junto al cuarteto y a Rolf Lislevand. Su participación quedó así vinculada a una obra del repertorio clásico en la que las castañuelas desempeñan un papel esencial dentro del discurso musical.
La dimensión concertística de Corti aparece asimismo documentada en Londres. En 2016 participó en el programa Goyescas: Music in the Time of Goya, organizado por la Iberian and Latin American Music Society dentro del Echoes Festival y realizado en colaboración con el Instituto Cervantes y Acción Cultural Española. El programa reunía obras de Boccherini, Valledor, Fernando Sor, Scarlatti, Soler, Falla, Granados y otros compositores. El Instituto Cervantes la presentó expresamente como choreographer & castanets, mientras que la memoria de Acción Cultural Española la identifica como responsable de coreografía y castañuelas.
Su actividad con las castañuelas continuó en los años siguientes. En 2019 fue invitada como artista especial al Hong Kong City Hall, donde actuó junto al Hong Kong City Chamber Orchestra, dirigido por Andrew Sewell, y la guitarrista Sharon Isbin. En el programa figuraba nuevamente el Fandango de Boccherini, además de las Danzas rumanas de Bartók. En esta ocasión la propia Corti aparece acreditada como responsable del concepto, danza, coreografía, castañuelas y vestuario.
La prensa española la describía en 2017 como una bailaora flamenca suiza que posteriormente era concertista de castañuelas. No obstante, la documentación biográfica de la propia Corti muestra que su actividad artística permaneció estrechamente ligada a la danza y a la coreografía.
Después de más de cinco décadas de actividad escénica, Corti continuó actuando y formando a nuevas generaciones. Entre 2021 y 2025 impartió cursos, talleres y clases particulares en su estudio de flamenco de Schaffhausen. En 2022 y 2023 celebró su cincuenta aniversario artístico y en 2024 ofreció sus últimos grandes conciertos en Zúrich, Wil y Schaffhausen. En diciembre de 2025 terminó la actividad docente regular de su escuela de flamenco, poniendo fin a una carrera internacional de aproximadamente cincuenta y cinco años.
EL PRESENTE DE LAS CASTAÑUELAS
Bailarines, concertistas e intérpretes de nuestro tiempo
Bailarines, concertistas e intérpretes de nuestro tiempo
Bailarines, concertistas e intérpretes que hicieron historia
sábado, 10 de octubre de 2026
CASTAÑUELAS EN LA REVISTA ASTURIAS DE LA HABANA, 1914.
La fotografía que presentamos apareció en el número del 8 de noviembre de 1914 de Asturias: revista gráfica semanal, publicada en La Habana. La imagen, recuperada y comentada por Dani García de la Cuesta en su trabajo Gaiteros, tamboriteros, otros músicos y bailes na revista Asturias, La Habana, 1914-22, fechado el 7 de octubre de 2026, constituye un testimonio de interés para el estudio de la indumentaria, los instrumentos musicales y las representaciones de la cultura popular asturiana a comienzos del siglo XX.
El pie original identifica la escena con Pola de Lena y la describe como «Un septimino de neñas haciéndole muecas al fotógrafo». Sin embargo, en la imagen aparecen varias mujeres y hombres, por lo que no resulta fácil determinar si todos pertenecían a una misma agrupación, si coincidieron durante alguna celebración o si el fotógrafo reunió a personas vestidas con indumentarias de diferentes procedencias. El propio García de la Cuesta comenta esta cuestión, que conviene mantener abierta mientras no dispongamos de nuevos datos.
Los personajes y la indumentaria
Los retratados posan ante la cámara con una combinación de prendas que incluye camisas claras de cuello alto, chalecos oscuros, faldas, delantales, pañuelos y tocados. En los hombres destacan los sombreros y las prendas de apariencia rural; entre las mujeres encontramos distintas formas de cubrir la cabeza y los hombros, además de delantales y adornos que contrastan con las prendas más oscuras.
La variedad de los atuendos invita a examinar la fotografía con atención. Aunque el pie señala Pola de Lena, no podemos asegurar que todas las prendas correspondan a una única modalidad local de traje asturiano. Tampoco debemos descartar que se hayan reunido elementos de distintas zonas. La indumentaria popular, además, no permaneció inmutable: durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, determinadas prendas y combinaciones fueron adquiriendo nuevos significados como símbolos de identidad regional.
Los gestos de los retratados también forman parte del interés de la escena. Algunas personas miran directamente al objetivo, mientras que otras parecen adoptar una actitud más desenfadada, en consonancia con la referencia del pie de foto a las muecas. No estamos, por tanto, ante una imagen estrictamente ceremonial, sino ante un retrato colectivo cuyas circunstancias todavía merecen investigación.
Los instrumentos musicales: pandereta y castañuelas
Entre los objetos que aparecen en primer plano destaca una pandereta con sonajas, sostenida por una de las mujeres. Su bastidor circular y sus elementos metálicos permiten reconocer el instrumento, característico de numerosas prácticas musicales asturianas. La pandereta ha desempeñado un papel fundamental en el acompañamiento del canto y del baile, con una presencia especialmente importante de las mujeres en la interpretación y transmisión de los repertorios tradicionales.
Pero el detalle que más nos interesa es la presencia de lo que parecen ser castañuelas en las manos de varias mujeres. La calidad de la fotografía no permite examinar con precisión su forma, sus dimensiones ni sus sistemas de sujeción. Por ello, resulta prudente mantener esta identificación como probable, sin atribuirles un modelo concreto ni una procedencia local determinada.
En Asturias, las castañuelas forman parte de una tradición musical vinculada a diferentes bailes y danzas populares. Sus características y formas de ejecución presentan particularidades que merecen estudiarse atendiendo a las distintas zonas del territorio. También encontramos denominaciones como pitos y tarrañuelas, aunque no deben considerarse términos necesariamente equivalentes: su significado puede variar según el contexto y el instrumento al que se refieran.
Las castañuelas pueden ser tocadas por los propios bailarines, integrando el ritmo en la ejecución de la danza. En otras situaciones, el acompañamiento recae en instrumentos como la pandereta o el pandero. La presencia conjunta de estos elementos resulta especialmente interesante porque permite aproximarnos a la diversidad de recursos sonoros que participaban en las manifestaciones musicales tradicionales, aunque la fotografía no basta para reconstruir cómo se desarrollaba la música en esta ocasión concreta.
Las castañuelas asturianas en The World of The Castanets
Esta fotografía de 1914 no constituye un documento aislado dentro de nuestra investigación. En The World of The Castanets hemos reunido otros testimonios que permiten acercarnos a la presencia de las castañuelas en Asturias desde perspectivas diferentes.
Entre ellos varias colecciones institucionales y de coleccionistas privados, así como imágenes cinematográficas que conservan escenas de bailes tradicionales. La película Las aguas bajan negras, dirigida por José Luis Sáenz de Heredia en 1948, ofrece un testimonio visual de las danzas asturianas, mientras que Con la vida hicieron fuego, dirigida por Ana Mariscal en 1957, incluye escenas de bailes vaqueiros en las que aparecen castañuelas.
Son documentos de naturaleza y cronología diferentes, por lo que no deben interpretarse como una secuencia continua ni permiten establecer por sí solos la evolución del instrumento. Sin embargo, considerados conjuntamente, contribuyen a documentar su presencia en la cultura musical asturiana durante distintos momentos del siglo XX.
La fotografía publicada en La Habana aporta una perspectiva particular: nos sitúa ante una imagen anterior a esos testimonios cinematográficos y nos invita a prestar atención a un instrumento que, en ocasiones, queda relegado a un segundo plano frente a la indumentaria o a la propia representación del baile.
Una imagen de Asturias publicada en Cuba
La publicación de esta fotografía en La Habana añade otra dimensión a su interés histórico. Asturias: revista gráfica semanal difundía imágenes de la región entre los lectores de la emigración asturiana, contribuyendo a mantener y representar los vínculos culturales con el territorio de origen. La indumentaria, los instrumentos y las escenas de baile podían funcionar como signos reconocibles de una identidad compartida, incluso lejos de Asturias.
El trabajo de Dani García de la Cuesta permite volver sobre este material hemerográfico y prestar atención a imágenes que, más allá de su valor documental general, ofrecen información relevante para la historia de los instrumentos musicales. En nuestro caso, las castañuelas ocupan un lugar destacado: su presencia en una fotografía publicada en 1914 constituye un indicio que merece incorporarse a la investigación sobre sus usos y su representación en la tradición asturiana.
No conocemos la identidad de los retratados ni podemos atribuir con seguridad cada traje o cada instrumento a una localidad concreta. Tampoco sabemos qué baile, si lo hubo, estaba relacionado con la escena. Pero precisamente ahí reside parte del valor de esta fotografía: plantea preguntas sobre los músicos, los bailarines, la indumentaria y las formas de representar la cultura popular hace más de un siglo.
A veces, un pequeño instrumento apenas distinguible en una fotografía puede abrir una vía de investigación que conecta archivos, colecciones, películas y testimonios de épocas diferentes. Recuperar esos detalles y ponerlos en relación es también una forma de reconstruir la historia musical de Asturias.
Fuente de la imagen: Asturias: revista gráfica semanal, La Habana, 8 de noviembre de 1914, p. 15. Pie de foto: «Pola de Lena: Un septimino de neñas haciéndole muecas al fotógrafo».
Referencia complementaria: Dani García de la Cuesta, Gaiteros, tamboriteros, otros músicos y bailes na revista Asturias, La Habana, 1914-22, 7 de octubre de 2026.
viernes, 9 de octubre de 2026
Cristina Hoyos Panadero.
Bailaora, coreógrafa y actriz sevillana, nacida el 13 de junio de 1946. Su nombre está unido a algunas de las etapas fundamentales del flamenco escénico de la segunda mitad del siglo XX, primero junto a Antonio Gades y posteriormente al frente de su propia compañía. Dentro de esta trayectoria, las castañuelas o palillos ocuparon un lugar significativo en su manera de entender el baile.
Cristina Hoyos comenzó su formación siendo niña. A los doce años debutó en el espectáculo Galas Juveniles y entre sus maestros de baile figuran Adelita Domingo y Enrique «El Cojo». Tres años después comenzó a actuar en el tablao El Patio Andaluz de Sevilla, todavía sin haber alcanzado la edad legal para ejercer profesionalmente. En 1965 realizó su primera gran salida internacional, actuando durante seis meses en el Teatro del Pabellón Español de la Feria Mundial de Nueva York. Al año siguiente se trasladó a Madrid, donde continuó su formación y trabajó en diferentes tablaos.
Fue precisamente durante estos primeros años cuando adquirió la técnica de los palillos. La propia Cristina Hoyos ha señalado a Adelita Domingo como su maestra en el manejo de las castañuelas. Esta referencia resulta especialmente significativa porque sitúa la enseñanza del instrumento dentro de su formación temprana como bailaora, antes de su incorporación a las grandes compañías de danza.
Los palillos estuvieron presentes desde entonces en su actividad profesional. Hoyos recuerda especialmente unas castañuelas fabricadas por Filigrana que utilizaba en sus primeros años en los tablaos. En una entrevista relata que una espectadora italiana quiso comprárselas después de verla actuar. Al principio se negó, pero finalmente aceptó cuando la mujer llegó a ofrecerle 3.000 pesetas, una cantidad extraordinaria para una artista que entonces ganaba alrededor de 100 pesetas por actuación. Con aquel dinero compró a su madre el primer frigorífico de la familia.
En 1969 Antonio Gades la incorporó a su compañía como pareja de baile. Durante aproximadamente dos décadas recorrieron escenarios de todo el mundo y protagonizaron algunas de las obras que marcaron la evolución del flamenco teatral y cinematográfico, entre ellas Bodas de sangre, Carmen y El amor brujo. Hoyos permaneció en la compañía hasta 1988.
Su relación con las castañuelas no desapareció con la evolución de su carrera hacia la coreografía. Al contrario, los palillos continuaron formando parte de su lenguaje escénico. Una entrevista publicada por la revista Luna del Cuyás describe a Hoyos interpretando con bata de cola y mantón y sacando un juego de palillos para realizar una secuencia en la que se pone de manifiesto su manejo de las castañuelas.
Esta utilización de las castañuelas debe entenderse dentro del baile y no como una carrera independiente de concertista. En la documentación consultada no aparece fundamento suficiente para definir a Cristina Hoyos como concertista de castañuelas en el sentido que puede aplicarse a intérpretes cuya actividad principal se desarrolla como instrumentistas solistas. Su importancia para la historia del instrumento es diferente: representa a la gran bailaora que integra los palillos en una concepción moderna del flamenco escénico y que mantiene una técnica personal de interpretación dentro de su baile.
Después de su etapa con Gades, Hoyos inició su propia trayectoria como directora y coreógrafa. Su compañía debutó en 1989 en el Festival de París con Sueños Flamencos, convirtiéndose posteriormente en la primera compañía de flamenco que actuó en la Ópera de París-Palais Garnier. En 1991 recibió el Premio Nacional de Danza y la Medalla de Andalucía, y en 1992 la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. En 2003 asumió la dirección del Ballet Flamenco de Andalucía, donde desarrolló diferentes producciones coreográficas.
En sus últimos años de actividad escénica las castañuelas continuaron formando parte de su repertorio. En 2014, durante una conferencia en Buenos Aires titulada Mis antecesoras, el lado femenino del baile flamenco, interpretó, bailó y cantó; y su actividad posterior como coreógrafa siguió vinculada a la transmisión del lenguaje tradicional del baile.
Su relación con los palillos también quedó incorporada a la institución que creó en Sevilla. El Museo del Baile Flamenco, inaugurado en 2006, conserva y difunde diferentes aspectos de la historia del baile flamenco, y la propia Hoyos continúa vinculando las castañuelas con la formación de las nuevas generaciones de bailaoras. En una entrevista explica que sigue considerando los palillos parte del repertorio de las artistas que actúan en su tablao.
La trayectoria de Cristina Hoyos permite contemplar las castañuelas desde una perspectiva distinta a la del concertismo. Su aportación no consiste en haber separado el instrumento de la danza, sino en haberlo integrado en una concepción escénica del flamenco de enorme proyección internacional. Aprendidas en su juventud de Adelita Domingo, utilizadas desde sus primeros años en los tablaos y conservadas posteriormente dentro de su lenguaje artístico, las castañuelas forman parte de la historia personal de una bailaora que contribuyó decisivamente a llevar el flamenco a los grandes escenarios internacionales.
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