Los cimpámpanos son unos adornos
tradicionales que se colocan en las castañuelas típicas de la comarca de Maragatería,
en la provincia de León (España).
Son borlas o flecos de hilos de colores
vivos (rojo, verde, amarillo, etc.) que se enganchan en la parte superior de
las castañuelas añadiendo vistosidad y alegría al toque de este instrumento.
Los colores suelen coincidir con los de la indumentaria tradicional maragata, que destaca por su vistosidad y contrastes, de la que forman parte en festividades como romerías o bailes.
Monterrubio los recuerda en “La granja de la Font”:
“Y por último, cogió las Castañuelas y el Sombrero de color pardo, este era de fieltro y ala ancha, llevaba cordones de seda alrededor, terminados en artísticas y lujosas borlas y por debajo se colocaría la "corra" blanca, un pañuelo enrollado alrededor de la cabeza. Las borlas de seda o "cimpampanos" de las castañuelas le rozaron las muñecas y sintió el deseo de comenzar a tocarlas y cantar.”
David Andrés Fernández en el glosario de términos
relacionados con la flauta y el tamboril, los llama también “Emborlas” o “borlas”,
esta segunda denominación más usual. Comenta que eran adornos típicos de las
castañuelas femeninas con hilos de color verde y rojo y que:
“Antaño existían unas específicas para el hombre pero ya se han perdido y actualmente se emplean cintas de colores que afean el conjunto del traje maragato”.
Las castañuelas maragatas, a diferencia de las castañuelas andaluzas (de mayor tamaño y
sonido más grave), son más pequeñas y se
tocan con ambas manos,
sujetas por un cordón. Ese repiqueteo, junto con el movimiento de los cimpámpanos,
crea un efecto rítmico y visual muy característico.
Sobre las maderas usadas, Fernández, David Andrés menciona la MORERA O MORAL como la más empleada para la construcción de castañuelas por su sonoridad y resistencia. Las de URZ, URCE o BREZO por su buen sonido y que los tuérganos o raíces de este arbusto se emplean para la elaboración de castañuelas, pero que llegan a partirse por su dureza. Con respecto al boj o el saúco solo la relaciona con la construcción de flautas y la encina para la realización de palotes (1)
Mª Carmen González en la descripción de las castañuelas como complemento del traje de hombre maragato menciona el uso de "boj, cerezo, etc" de forma genérica.(2)
Por su parte De la Fuente y De Barrena-Sarobe al describir
el traje femenino señalan las castañuelas como un complemento imprescindible
siendo "las auténticas las de
"palo de rosa"" (3).
Como dato curioso, decir que al hueco interior de la
castañuela, en esta zona, lo denominan “poza” y que esta se trabaja con la “llegra”,
que según David Andrés Fernández es una:
“gubia especial para labrar la poza de la castañuela. Está constituida por un mango de madera de urz y un filo curvo en forma de gancho”
Los cimpámpanos no son solo un adorno
pasivo: su movimiento acompaña el ritmo de las castañuelas y el zapateado,
añadiendo vistosidad y sonoridad a las danzas tradicionales
maragatas.
Al agitar las castañuelas, los flecos de los cimpámpanos se
mueven con el vaivén de las manos, marcando el compás de la música.
Elaboración Artesanal:
Los cimpámpanos se confeccionan de manera artesanal, con
técnicas transmitidas generacionalmente.
En su confección se usan o usaban hilos de lana o seda (antiguamente parece ser que también se usaba estambre), cuentas de madera o vidrio para dar peso y sonoridad. Hilos de lana o seda, cuentas de madera o vidrio (para dar peso y sonoridad).
Para fijarlos a las castañuelas, tradicionalmente se cosen a
una tira de badana que se ajusta al hueco superior del instrumento donde pasa
el cordón de sujeción y para darles rigidez y que se enreden al bailar,
antiguamente se remojaban brevemente en agua con azúcar o se planchan.
Hoy aun pueden verse en el Museo de los Pueblos Leoneses en
Mansilla de las Mulas, donde se muestran algunos ejemplares antiguos.