La transformación artística de Lucero Tena no consistió simplemente en sustituir la palabra palillos por castañuelas. Durante sus primeros años profesionales, las castañuelas formaban parte de su actividad como bailarina y bailaora y estaban vinculadas fundamentalmente a la danza. Sin embargo, su profundo conocimiento del instrumento la llevó progresivamente a explorar sus posibilidades fuera del baile.
El cambio comienza a hacerse visible a mediados de los años sesenta. En 1965, Hispavox publicó "Palillos flamencos", donde Tena ya aparece presentada como "concertista de palillos". La expresión resulta especialmente significativa porque demuestra que su actividad instrumental había comenzado a adquirir una consideración propia antes incluso del gran acontecimiento de 1966.
Ese año Joaquín Rodrigo compuso "Dos danzas españolas" para castañuelas y orquesta, obra estrenada por Lucero Tena el 22 de junio de 1966 en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria. Las castañuelas dejaban así de ser únicamente un elemento asociado a una bailarina para ocupar la función de instrumento solista frente a una orquesta.
A partir de este momento su trayectoria se orientó cada vez más hacia el concierto. La terminología también fue cambiando: junto a «palillos», todavía presente en determinados contextos, comenzó a imponerse «castañuelas», especialmente en títulos discográficos, programas y presentaciones relacionadas con la música clásica y el ámbito sinfónico.
Por ello, más que hablar de un momento exacto en el que Lucero Tena dejó de ser bailaora y se convirtió en concertista, puede hablarse de un proceso de transformación. La bailaora que conocía profundamente los palillos fue convirtiendo progresivamente ese conocimiento en una técnica instrumental propia, hasta presentar las castañuelas como protagonistas de un repertorio concertístico.
Su trayectoria resulta especialmente significativa porque une dos funciones históricamente relacionadas pero no idénticas: las castañuelas como instrumento de la danza y las castañuelas como instrumento de concierto. En ese tránsito, Lucero Tena desempeñó un papel fundamental durante la segunda mitad del siglo XX.
EL PRESENTE DE LAS CASTAÑUELAS
Bailarines, concertistas e intérpretes de nuestro tiempo
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