María Jesús Pagés Madrigal, conocida artísticamente como María Pagés, nació en Sevilla el 28 de julio de 1963. De ascendencia catalana y vinculada desde su juventud a Madrid, comenzó su trayectoria profesional en la compañía de Antonio Gades y posteriormente fue primera bailarina en las compañías de Mario Maya, Rafael Aguilar y María Rosa. En 1990 creó su propia compañía, con la que ha desarrollado una extensa trayectoria internacional y más de treinta creaciones escénicas.
Su trabajo parte del lenguaje tradicional del flamenco, pero incorpora elementos procedentes de otras disciplinas y culturas. Esta búsqueda se refleja tanto en su actividad como intérprete como en su labor coreográfica. Entre sus obras figuran El perro andaluz. Burlerías, La tirana, Flamenco Republic, Autorretrato, Dunas, Utopía, Yo, Carmen, Óyeme con los ojos, Una oda al tiempo, Paraíso de los negros y De Scheherezade.
Su trayectoria ha sido reconocida, entre otros galardones, con el Premio Nacional de Danza en 2002, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2014 y el Premio Princesa de Asturias de las Artes en 2022, que compartió con Carmen Linares.
María Pagés y las castañuelas
Las castañuelas ocupan un lugar reconocible dentro de su lenguaje escénico. Pagés las ha utilizado como instrumento de percusión integrado en el movimiento, en combinación con el zapateado, los brazos, las manos y otros objetos sonoros.
Ya en 2002, una crítica de El País describía una de sus actuaciones como un auténtico estudio de la percusión flamenca, en el que Pagés y Manuel Soler utilizaban abanicos, bastones y castañuelas junto con el baile.
Pocos años después, en Autorretrato (2008), las castañuelas volvieron a tener una presencia destacada: una reseña de la obra habla expresamente de un «alarde de palillos (castañuelas)», mientras que otra describe el «repiqueteo de castañuelas» de Pagés durante su baile por alegrías.
Esta utilización del instrumento también puede documentarse en obras posteriores. En Dunas, creación compartida con Sidi Larbi Cherkaoui, una crítica publicada en Australia señala específicamente el empleo de las castañuelas por Pagés junto con el zapateado y los golpes de sus zapatos como parte de la construcción rítmica del espectáculo. En Una oda al tiempo, presentada en Londres en 2022, The Guardian volvió a destacar las castañuelas que Pagés lleva en las manos y la precisión de su sonido dentro de la coreografía.
Resulta especialmente interesante que las castañuelas aparezcan asociadas a esta concepción amplia de la percusión flamenca. En varias de sus obras, Pagés no las utiliza aisladamente, sino dentro de un sistema escénico en el que el cuerpo, el calzado y determinados objetos —abanicos, bastones o castañuelas— pueden convertirse en generadores de ritmo. Esta perspectiva ya era perceptible en sus trabajos de comienzos de siglo y continúa formando parte de su lenguaje artístico.
En la actualidad, María Pagés mantiene una intensa actividad como coreógrafa y directora. Es directora artística del Centro Danza Matadero de Madrid junto a El Arbi El Harti y dirige también el Centro Coreográfico María Pagés de Fuenlabrada, dedicado a la creación, investigación, formación y difusión de la danza. El 25 de septiembre de 2026, estrenaba en Madrid Bilbao Square, una creación autobiográfica que reconstruye su llegada a Madrid a los quince años y su posterior trayectoria artística.
EL PRESENTE DE LAS CASTAÑUELAS
Bailarines, concertistas e intérpretes de nuestro tiempo
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