domingo, 23 de agosto de 2026

Téllez en el Prado. 06 Un pasar de las seguidillas boleras.

1790
Un pasar de las seguidillas boleras
Téllez Villar, Marcos
Aguafuerte
27,5 x 21,7 cm




Marcos Téllez Villar, Un pasar de las seguidillas boleras, hacia 1790. Aguafuerte, estampa iluminada sobre papel verjurado, 27,5 × 21,7 cm. Es la sexta y última estampa de la serie de seis dedicada a diferentes pasos de las seguidillas boleras. El Prado señala que la serie constituye un testimonio del éxito que alcanzaron estas danzas a finales del siglo XVIII, cuando pasaron a formar parte también del ocio de las clases acomodadas, que adoptaron deliberadamente una estética inspirada en la indumentaria popular.


La escena representa a una pareja de majo y maja bailando al aire libre, acompañada por un guitarrista. El hombre aparece avanzando hacia la mujer con el cuerpo girado y los brazos abiertos, mientras ella responde con una disposición corporal igualmente dinámica, levantando uno de sus brazos y extendiendo el otro hacia su compañero. El juego de las piernas y la inclinación de los cuerpos acentúan la sensación de movimiento. La guitarra, situada a la izquierda, establece el vínculo entre el gesto coreográfico y su acompañamiento musical.


La importancia de la estampa reside precisamente en que Téllez Villar intenta detener un instante del movimiento, convirtiendo una acción efímera en una imagen susceptible de ser observada. El Museo del Prado señala que el grabador puso especial cuidado en representar distintos pasos y que cada uno de ellos aparece asociado a una indumentaria diferente. 


El título «Un pasar de las seguidillas boleras» debe entenderse en el contexto de la terminología coreográfica de la serie. No parece referirse simplemente a «pasar» en el sentido cotidiano de desplazarse de un lugar a otro, sino a una determinada acción o figura de paso dentro de la danza. De hecho, el propio Museo del Prado describe la colección como una «Colección de estampas de diversos pases de seguidillas boleras», y considera que cada estampa corresponde a un paso diferente.


Hay además un dato documental interesante. En el Diario de Madrid del 23 de junio de 1789 se anunciaba una «estampa iluminada que representa el paseo de las seguidillas boleras» y se indicaba que el autor realizaría «todas las demás posiciones» de este y otros bailes. El Prado considera que ese anuncio corresponde a la primera estampa de la serie de Téllez Villar.

Por ello, «un pasar» puede entenderse como la representación de una figura o transición coreográfica, más que como el nombre de una danza independiente. La propia serie resulta reveladora: Paseo, Pistolees, Atabalillos, Campanelas, Embotadas y Un pasar presentan denominaciones distintas para acciones o posiciones concretas del repertorio bolero. No debemos necesariamente interpretar cada término como el nombre de un baile completo.

La imagen tiene además un especial interés para el estudio de las castañuelas. Aunque en esta estampa su representación es menos evidente que en otras de la serie, los bailarines aparecen con las manos preparadas en la posición característica de quienes ejecutan el baile con castañuelas. La documentación contemporánea de la serie confirma que el motivo se repite: pareja de majos bailando seguidillas boleras con castañuelas y acompañados por un guitarrista.





 

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