Cuando Marin Mersenne publica en París la Harmonie universelle en 1636, las castañuelas aparecen ya descritas como un instrumento musical perfectamente reconocible y, sobre todo, como un instrumento estrechamente vinculado a la danza española.
La referencia resulta especialmente valiosa porque no se
limita a mencionar su existencia: Mersenne describe su forma, su sistema de
sujeción, los materiales empleados, la manera de tocarlas, su relación con la
guitarra y hasta la posibilidad de formar conjuntos de castañuelas de
diferentes tamaños.