domingo, 20 de septiembre de 2026

MUSEO VIRTUAL. Colección Música para ver. Instrumentos del mundo. 05Pt Paulitos.


05Pt Paulitos
Portugal
Madera
39 x 3 cm
2015




Los paulitos son dos pequeñas varas cilíndricas de madera utilizadas en las danças dos pauliteiros, especialmente asociadas a las Terras de Miranda, en el nordeste de Portugal. Cada danzante lleva un paulito en cada mano y los hace entrechocar con los de los demás participantes siguiendo las distintas figuras coreográficas. El choque de los bastones constituye así una parte estructural del ritmo de la danza, no un simple efecto sonoro añadido. La documentación del Património Cultural portugués describe precisamente las danzas como una sucesión de lhaços en los que los bailarines entrechocan sus paulitos siguiendo el ritmo marcado por el acompañamiento instrumental.

Desde el punto de vista organológico pueden considerarse idiófonos de percusión directa y de altura indeterminada: el propio cuerpo de madera entra en vibración al ser golpeado contra otro paulito. El Instrumentário Português registra ejemplares cilíndricos de aproximadamente 30–40 cm de longitud y unos 3 cm de diámetro, dimensiones muy próximas a las de esta pareja, que mide 39 × 3 cm.

El ejemplar de la fotografía, fechado en 2015, presenta una superficie cuidadosamente torneada o trabajada con una serie de incisiones circulares en uno de sus extremos, mientras que el resto del cuerpo permanece liso. Las cintas rojas sujetas a uno de los extremos parecen cumplir una función ornamental y facilitar su identificación o manejo dentro del conjunto. A diferencia de las castañuelas, cuyo sonido procede de la percusión entre dos valvas articuladas o unidas, aquí el instrumento está formado por dos elementos independientes que se convierten en instrumentos sonoros al entrar en contacto entre sí. Su interés para una enciclopedia de los idiófonos de entrechoque reside precisamente en esta relación entre objeto coreográfico, instrumento de percusión y elemento estructural de la danza.

En la tradición de los pauliteiros aparecen además castañuelas propiamente dichas, utilizadas junto a los paulitos en determinados momentos de la actuación, lo que permite establecer una interesante proximidad entre ambos tipos de idiófonos dentro de una misma práctica ritual.






MUSEO VIRTUAL. Colección Privada Luis A. Payno. 09.

 
09 Castañuelas
Montehermoso. Cáceres.
6,2 X 4 X 1,7cm
Engelge
Colec.: Luis A. Payno











sábado, 19 de septiembre de 2026

MUSEO. Colección Belén Cabanes Altés. 04

 
04 Castanyoles
Granadillo
8,5 x 6,5 cm
Col.: Belén Cabanes Altés.







Castañuelas de granadillo, procedentes de la colección personal de Joan Magriñà. Obsequiadas por  Tresa Garcia, de Vilanova i la Geltrú. 

Joan Magriñà i Sanromà (Vilanova i la Geltrú, 23 de diciembre de 1903 – 11 de septiembre de 1995) fue un destacado bailarín, coreógrafo y maestro de danza, y una de las figuras fundamentales de la danza escénica catalana y del ballet español del siglo XX. 
En 1926 ingresó en el cuerpo de baile del Gran Teatre del Liceu de Barcelona, donde desarrolló buena parte de su carrera como bailarín, maestro de baile y coreógrafo. En 1932 debutó como solista en el Teatre Urquinaona y posteriormente fue primer bailarín del Liceu, hasta su retirada de los escenarios en 1957. Como coreógrafo creó y montó numerosos ballets, tanto independientes como destinados a las producciones operísticas del Liceu. Entre 1966 y 1977 dirigió además el Ballet del Liceu.
Su importancia fue también pedagógica. Fue profesor del Institut del Teatre entre 1944 y 1974 y formó a varias generaciones de bailarines. Entre sus discípulos estuvieron figuras como Aurora Pons, Alfons Rovira, María de Ávila y Emma Maleras, esta última especialmente importante para la historia moderna de las castañuelas.


En el interior de las piezas aparecen las letras "A" y "B", que podrían corresponder a la identificación de ambas manos, probablemente "A" para la derecha y "B" para la izquierda, aunque esta interpretación no puede darse por segura sin conocer directamente el sistema de marcaje.



Las castañuelas presentan una morfología sobria y estilizada, con superficies exteriores pulidas y una marcada veta longitudinal propia del granadillo. Conservan los cordones originales de color negro y muestran señales de uso. 
Emma Maleras estudió danza española con Joan Magriñà. Esto sitúa a Magriñà dentro de la genealogía pedagógica que conduce hacia la gran renovación de la técnica y enseñanza de las castañuelas en Cataluña durante el siglo XX.






viernes, 18 de septiembre de 2026

MUSEO. Fundación Joaquín Díaz. 0559.

 
0559
Tejoletas
Salamanca
art: Barsimeo de las Heras
13,5 x 4,8 cm




Fotografía y documentación: Fundación Joaquín Díaz.

La pieza corresponde a un par de tablillas de madera de pequeño tamaño, talladas con una silueta que recuerda claramente a una cuchara: cuerpo ancho y redondeado en un extremo y un estrechamiento progresivo que forma un mango. Ambas piezas presentan una superficie lisa y oscurecida mediante barniz. La Fundación Joaquín Díaz las clasifica como idiófono entrechocado y las denomina tejoletas.

Esta pieza resulta especialmente interesante desde el punto de vista terminológico. No estamos ante las tejoletas descritas por Cervantes como tablillas de barro, sino ante unas tablillas realizadas en madera que una institución museística identifica actualmente con ese nombre. La propia ficha demuestra, por tanto, cómo tejoletas ha pasado a utilizarse también para designar determinados instrumentos de madera de esta tipología.














martes, 15 de septiembre de 2026

MUSEO. Fundación Joaquín Díaz. 0552.

 
0552
Tejoletas (Cucharas)
Castilla
art: Crispín D´Olot
21 x 55 cm






Par de idiófonos de entrechoque procedentes de Castilla, conservados en la Fundación Joaquín Díaz con el número de inventario 552. Fueron realizadas por Crispín D’Olot a partir de mangos de cepillo reutilizados, tallados en forma de cuchara y decorados con estampas religiosas. Miden 21 × 5,5 × 1 cm. Su interés reside tanto en su función rítmica como en la reutilización de un elemento procedente de otro objeto para construir un instrumento popular. La Fundación las incluye dentro de la familia de los idiófonos entrechocados. 

Fotografía y documentación: Fundación Joaquín Díaz.







lunes, 14 de septiembre de 2026

MUSEO. Colección Belén Cabanes Altés. 03

 
03 Castanyoles
Canadá (artesano catalán)
Palo de santo de Rio
art.: Charles Yung
9,5 x 6,5 cm





Carles Jove era un constructor de castañuelas de origen catalán que emigró a Canadá. Allí adoptó el nombre de Charles Young. Belén Cabanes explica que José de Udaeta lo conoció durante una estancia en Canadá, probablemente en la década de 1970.


Cabanes señala que se conservan muy pocas castañuelas realizadas por Jove. Entre las que pertenecieron a Udaeta había ejemplares que presentaban una característica forma de corazón, aspecto que permite diferenciarlas de otros modelos. También menciona que algunas de estas piezas muestran una «Y» como marca o signo identificativo, que relaciona con Carles Jove/Charles Young. Esta «Y» identificaba la castañuela de la mano derecha, que era la que tenía el sonido más agudo.

Según su apreciación, las castañuelas conservadas habían sido muy utilizadas, y destaca especialmente la calidad y belleza de su sonido. La propia Cabanes manifiesta que intentó obtener más información sobre el constructor, pero que no consiguió localizar datos suficientes sobre su vida o trayectoria.
En síntesis, se puede documentar a Carles Jove (Charles Young) como un constructor catalán de castañuelas activo en Canadá y relacionado personalmente con José de Udaeta, aunque quedan por determinar documentalmente su biografía, lugar de residencia en Canadá, periodo exacto de actividad y características de su producción.











LA OFRENDA DE CASTAÑUELAS A LA VIRGEN DE VALVANERA DE SEVILLA..

 
La construcción de una nueva tradición sevillana en torno a las castañuelas



La relación documentada entre la Virgen de Valvanera de Sevilla y las castañuelas es muy reciente. Las primeras referencias localizadas se remontan a 2022, cuando Reyes León, bailaora y concertista de castañuelas y directora de la Escuela La Castañuela, promovió una ofrenda de castañuelas a la Virgen durante su procesión por la calle San Ignacio.

La iniciativa se ha repetido anualmente y ha ido adquiriendo una participación cada vez mayor. En 2024, el Diario de Sevilla documentó la intervención de 40 intérpretes de castañuelas, que acompañaron el paso de la Virgen por la calle San Ignacio interpretando Pasan los campanilleros. La misma información señala que la primera intervención se había producido en 2022, cuando el grupo interpretó Encarnación de la Calzada.

En 2025, la convocatoria volvió a crecer y reunió a más de medio centenar de intérpretes, con participantes procedentes también de otras ciudades españolas, entre ellas Madrid, Barcelona y Valencia. La ofrenda se había convertido ya en una manifestación específica vinculada a la procesión de la Virgen de Valvanera y al instrumento.

En 2026, la iniciativa alcanza su quinta edición. Para el 26 de septiembre de 2026 está anunciada en Sevilla la proclamación de la Virgen de Valvanera como «Patrona y Protectora del Arte de las Castañuelas». El acto está previsto en la parroquia de San Benito, después de la misa de las 12:00 horas, y se vincula a la celebración de la V Ofrenda de Castañuelas durante la procesión.

La importancia de esta iniciativa no reside únicamente en el número creciente de intérpretes. Desde 2022 se ha ido construyendo una relación específica entre esta imagen sevillana y las castañuelas, hasta llegar en 2026 a la propuesta de un patronazgo expresamente relacionado con el instrumento. Se trata, por tanto, de una vinculación contemporánea cuya evolución puede seguirse documentalmente año tras año.

No se ha localizado documentación histórica específica de la Virgen de Valvanera de Sevilla que establezca una relación tradicional de la imagen con las castañuelas. Tampoco resulta posible afirmar, a partir de la documentación consultada, que la advocación sevillana haya tenido históricamente al instrumento como uno de sus atributos o elementos propios.

Por esta razón, conviene distinguir entre la tradición histórica de la imagen y la nueva tradición creada en torno a ella. La primera pertenece a la historia de la Virgen de Valvanera en Sevilla; la segunda comienza, según la documentación localizada, con las ofrendas promovidas por Reyes León en 2022.

También debe tratarse con cautela cualquier intento de explicar esta relación mediante el nombre Valvanera y la palabra valva. No se ha encontrado documentación que permita establecer una relación etimológica entre ambos términos. La semejanza formal o sonora puede servir, si se desea, como recurso simbólico contemporáneo, pero no como explicación histórica del vínculo entre la Virgen y las castañuelas.

En consecuencia, la relación entre la Virgen de Valvanera de Sevilla y las castañuelas puede describirse con seguridad como una tradición contemporánea iniciada en 2022, desarrollada mediante sucesivas ofrendas y que en 2026 alcanza un nuevo estadio con la anunciada proclamación de la Virgen como «Patrona y Protectora del Arte de las Castañuelas».

Precisamente por tratarse de una tradición reciente, resulta especialmente interesante desde el punto de vista histórico: podemos documentar su nacimiento, su evolución y su progresiva institucionalización sin necesidad de atribuirle una antigüedad que las fuentes disponibles no acreditan y que tampoco le es necesaria.

 






sábado, 12 de septiembre de 2026

Cuando las castañuelas entraron en la partitura y II

 
Cuando las castañuelas entraron en la partitura II




Cuando las castañuelas entraron en la partitura I









1681. Habits des nymphes de la suite d´Orithie.

 
1681
Habits des nymphes de la suite d'Orithie 
du balet du Triomphe de l'Amour
Berain, Jean / Dolivar, Jean





La lámina pertenece a la serie de trajes concebidos para "Le Triomphe de l'Amour", ballet representado por primera vez en Saint-Germain-en-Laye el 21 de enero de 1681. La obra fue realizada sobre un argumento de Philippe Quinault y con música de Jean-Baptiste Lully; Isaac de Benserade intervino en las partes coreográficas y Pierre Beauchamp colaboró en la concepción de las danzas. La primera representación tuvo lugar ante Luis XIV.

La estampa lleva la inscripción "Habits des Nymphes de la suite d'Orithie du balet du Triomphe de l'amour". La imagen muestra una figura femenina caracterizada como ninfa, en una actitud de danza particularmente expresiva: el cuerpo descansa sobre una pierna mientras la otra queda retrasada, las piernas aparecen cruzadas en una posición dinámica y los brazos se abren en oposición. El tratamiento del cuerpo, la inclinación de la cabeza y la disposición de los brazos no son meramente decorativos, sino que forman parte del vocabulario visual con el que los diseñadores de la corte representaban a los personajes danzantes.


Jean Berain (1640-1711) fue diseñador de espectáculos durante el reinado de Luis XIV. En 1675 sucedió a Henri de Gissey como "dessinateur de la Chambre et du Cabinet du Roi" y estuvo relacionado con la concepción de decorados, máquinas y trajes para las fiestas y espectáculos cortesanos. Su relación con Lully fue especialmente importante. El Louvre conserva numerosos dibujos de sus diseños para los espectáculos de la corte y de la Ópera.


La figura lleva castañuelas en ambas manos. A primera vista pueden pasar casi inadvertidas porque quedan parcialmente ocultas por las manos y por la posición de los brazos. Sin embargo, un estudio publicado por Gloria Giordano y Gabriele Miracle sobre el uso de las castañuelas en la danza europea de los siglos XVII y XVIII identifica expresamente esta estampa como testimonio del empleo de "castagnettes" por las ninfas de la suite de Orithie. Los autores señalan que Berain proporciona castañuelas tanto a los personajes indios del ballet como a las ninfas de Orithie.


Las castañuelas conservaban una fuerte asociación con la danza española. Un tratado francés posterior, el "Trattato del ballo nobile" de Giambatista Dufort, citado por Giordano y Miracle, explica que los españoles habían añadido a la danza italiana "el sonido de las castañuelas". Esta asociación entre instrumento y carácter español coexistía, por tanto, con su utilización efectiva en espectáculos franceses.








viernes, 11 de septiembre de 2026

MUSEO. Colección Belén Cabanes Altés. 02


02 Castanyoles
7,3 x 6,2 cm
Col.: Belén Cabanes Altés







Entre las piezas de la colección de castañuelas de Belén Cabanes Altés se conserva este pequeño ejemplar, singular tanto por sus reducidas dimensiones como por la particularidad de su diseño. 

La pieza presenta una morfología muy característica y poco habitual, en la que la ornamentación está integrada directamente en la configuración de los cuerpos de madera. Cada ejemplar está formado por dos placas o cuerpos enfrentados, unidos mediante cordones que atraviesan varios puntos de fijación. La silueta general es compacta y simétrica, con una parte superior y otra inferior de contorno aproximadamente circular u ovalado, conectadas por una zona central más estrecha.

La parte superior adopta una forma redondeada, semejante a una pequeña esfera o medallón, que se prolonga hacia abajo mediante un cuello estrecho. A ambos lados de este cuello aparecen dos salientes circulares perforados, que funcionan como puntos de paso y sujeción del cordón. La zona central queda abierta, formando un espacio amplio entre las dos piezas. La parte inferior repite, en términos generales, la estructura bulbosa de la superior, aunque presenta un desarrollo algo más ancho y voluminoso.

Uno de los rasgos más llamativos es la presencia de profundas concavidades talladas en forma de corazón en las superficies interiores. El corazón está delimitado por una incisión que sigue cuidadosamente su contorno y que conduce hacia una cavidad central profundamente excavada. El relieve produce un contraste muy marcado entre el borde exterior, relativamente plano, y el interior ahuecado. Esta solución se repite de manera prácticamente simétrica en ambas piezas y constituye probablemente el elemento formal más singular del conjunto.

Los grabados exteriores son de carácter fundamentalmente geométrico. En las zonas circulares aparecen composiciones que parten de un punto central y se desarrollan radialmente hacia el borde, generando una apariencia semejante a pétalos, rayos o segmentos triangulares.

Entre estas composiciones radiales se intercalan bandas horizontales o ligeramente oblicuas, ocupadas por motivos geométricos repetitivos. Se distinguen pequeños rombos, triángulos, líneas quebradas, retículas y combinaciones de trazos cruzados. En algunas franjas, las incisiones forman auténticos entramados de rombos y diagonales, mientras que otras presentan series de triángulos o líneas paralelas.

La talla utiliza además diferentes direcciones de incisión, lo que produce un juego de texturas sobre la madera. Las líneas diagonales se cruzan formando pequeños campos romboidales, mientras que las zonas radiales generan una textura visual diferente. El resultado es una decoración de gran densidad, en la que apenas quedan superficies completamente lisas.

Se desconoce su procedencia, por lo que cualquier interpretación sobre su uso debe plantearse con cautela. Su tamaño, notablemente menor que el habitual en las castañuelas convencionales, y, sobre todo, la configuración del espacio existente entre las denominadas «orejas» o salientes de las piezas, permiten plantear la posibilidad de que estuviera concebido para sujetarse al pulgar, haciendo entrechocar las dos placas mediante el movimiento de los dedos. En este sentido, podría relacionarse con la forma de ejecución de los llamados pitos o castañetas, en los que el instrumento se mantiene sujeto al dedo y produce el sonido mediante el entrechoque de sus cuerpos.

Existe, además, una circunstancia relacionada con su procedencia que merece ser señalada, aunque no pueda darse por confirmada: es posible que estas castanholes hubieran pertenecido anteriormente a la colección de castañuelas de José de Udaeta, una de las colecciones históricas más importantes reunidas en torno a estos instrumentos. A falta de documentación que permita establecer esta procedencia con seguridad, debe mantenerse como una atribución pendiente de comprobación.

Más allá de su indudable interés estético, esta pequeña pareja plantea cuestiones de carácter organológico especialmente sugerentes. Su reducido tamaño, el sistema de sujeción, la separación entre las «orejas» y la disposición de las superficies de golpe permiten considerar que pudo responder a una técnica de ejecución diferente de la castañuela de mano convencional. La hipótesis de un uso sujeto al pulgar y accionado mediante el entrechoque de las placas resulta compatible con sus características formales, aunque la ausencia de documentación sobre su origen y utilización aconseja mantenerla, por ahora, en el terreno de la posibilidad.






martes, 8 de septiembre de 2026

1844. Les Castagnettes.

 
1844
Les castagnettes
Gavarni
32,3 × 24,5 cm






La imagen corresponde a Les castagnettes, una litografía de Gavarni, seudónimo de Hippolyte Sulpice Guillaume Chevalier (1804–1866). La obra pertenece a la serie Musiciens Comiques ou Pittoresques, publicada en la Revue et Gazette musicale de Paris. Aunque el Musée Carnavalet sitúa su producción entre 1843 y 1844, la documentación de la Palazzetto Bru Zane permite precisar su publicación en el número de la revista correspondiente al 8 de diciembre de 1844.

La estampa presenta a un personaje masculino en actitud dinámica, vestido con una indumentaria de aire popular y teatral, que levanta el brazo derecho mostrando unas castañuelas. El paisaje que se extiende detrás de la figura contribuye a construir una imagen de carácter pintoresco, acorde con el concepto de la serie de Gavarni. La escena no parece pretender documentar de manera naturalista una interpretación musical concreta, sino presentar al personaje y su instrumento dentro de ese repertorio de tipos musicales y cómicos que Gavarni llevó a las páginas de la prensa musical parisina.

Las castañuelas constituyen aquí el elemento fundamental de la composición, hasta el punto de dar título a la estampa. Gavarni las hace perfectamente reconocibles y las coloca en una posición visualmente privilegiada: la mano izquierda aparece elevada por encima de la cabeza y sostiene el instrumento, mientras la otra mano queda libre. En el detalle se distinguen claramente dos valvas cóncavas unidas mediante un cordón, sujetas en la mano. Resulta especialmente interesante que el artista no las represente simplemente como un atributo asociado al personaje, sino que permita apreciar su morfología básica. La posición de la mano, sin embargo, no corresponde necesariamente a una ejecución en ese instante: las castañuelas aparecen más bien mostradas o exhibidas que tocadas, algo que conviene tener presente al utilizar esta imagen como documento iconográfico sobre la técnica de interpretación.



La representación resulta además significativa porque sitúa las castañuelas dentro del imaginario musical francés de mediados del siglo XIX. El título francés, Les castagnettes, identifica explícitamente el instrumento y elimina cualquier ambigüedad sobre su función. La publicación en una revista dedicada a la música demuestra asimismo que las castañuelas formaban parte del repertorio de objetos musicales reconocibles para el público parisino de la época. La serie Musiciens Comiques ou Pittoresques reunía precisamente diferentes figuras relacionadas con la práctica musical, tratadas desde una perspectiva gráfica y humorística.

Gavarni fue uno de los grandes dibujantes y litógrafos franceses del siglo XIX. Nacido en París en 1804 y fallecido en Auteuil en 1866, desarrolló buena parte de su producción en torno a la prensa ilustrada y a la representación de tipos sociales contemporáneos. Su interés por los personajes, las actitudes corporales y los detalles de la indumentaria explica la eficacia de esta imagen como documento iconográfico. En Les castagnettes, además, la atención concedida a las manos y al instrumento resulta particularmente valiosa para el estudio organológico de las castañuelas. El Musée Carnavalet identifica a Gavarni como dibujante-litógrafo y señala a Bertauts como impresor-litógrafo.







domingo, 6 de septiembre de 2026

MUSEO. Colección Belén Cabanes Altés. 06.

 
06 castanyoles
Metacrilato
9,4 x  7,9 cm
Art.: Ángel Berna
Col.: Belén Cabanes





Este par constituye un ejemplar particularmente interesante dentro de la evolución contemporánea de la castañuela por el empleo del metacrilato, material alejado de la tradición constructiva basada en la madera y la tela prensada. Su morfología mantiene, sin embargo, la estructura esencial de la castañuela tradicional: dos valvas de silueta redondeada, con orejas bien definidas y un sistema de unión mediante cordón. La elección del material proporciona además una sonoridad y una presencia visual diferentes, vinculadas a la experimentación desarrollada en torno a la danza de Miguel Ángel Berna.


La atribución a Ángel Berna adquiere especial relevancia porque las fuentes documentan que el padre del bailarín era calderero y que fue él quien construyó para su hijo las castañuelas de metacrilato. Miguel Ángel Berna explica que las estrenó en Madrid hacia 1999 y que su padre las había realizado inicialmente buscando un efecto visual, aunque posteriormente comprobaron sus buenas posibilidades sonoras. La prensa de aquel momento se hizo eco de la novedad, señalando que Berna había llegado a utilizar unas castañuelas de metacrilato.

Miguel Ángel Berna, bailarín y coreógrafo zaragozano, ha desempeñado un papel singular en la renovación contemporánea de la jota y de la danza española. Su relación con la castañuela no se limita a la interpretación: ha experimentado con su técnica, su sonoridad y sus materiales. Entre sus particularidades destaca el empleo del dedo corazón para sujetar las castañuelas y la utilización de instrumentos de metacrilato transparente, frente a la práctica más habitual del pulgar y de los materiales tradicionales.


El interés de este par reside, por tanto, en que documenta una colaboración directa entre artesanía e innovación interpretativa: Ángel Berna, desde su oficio de calderero, materializa las necesidades y búsquedas sonoras de su hijo, mientras Miguel Ángel convierte aquellas castañuelas experimentales en parte de su lenguaje escénico. Las castañuelas de metacrilato llegaron a convertirse en uno de los elementos más reconocibles de su imagen artística y actualmente se conservan ejemplares vinculados a Berna en colecciones museísticas de Zaragoza.






jueves, 3 de septiembre de 2026

MUSEO. Colección Belén Cabanes Altés. 05.

 
05 Castanyoles
9 x 7,5 cm
Art.: Galiano








La pieza presenta unas características formales muy particulares: cuerpo compacto y perfectamente pulido, silueta redondeada y unas "orejas" pequeñas y marcadas que le confieren una personalidad propia. El acabado negro, unido a la sencillez de la superficie y a la conservación del cordón original, permite apreciar una concepción eminentemente funcional, pero al mismo tiempo muy cuidada. Por sus dimensiones, 9 × 7,5 cm, se trata además de un ejemplar de tamaño considerable, adecuado para una intérprete de manos adultas.

Su autor, Víctor Galiano, fue uno de los más reconocidos constructores madrileños de castañuelas del siglo XX. Aprendió el oficio de su padre desde los trece años y desarrolló posteriormente una producción propia, trabajando por encargo para bailarines y artistas españoles y extranjeros. Su taller estuvo en la calle Lanuza, en Madrid, y llegó a convertir "Galiano" en una marca registrada. En 1990 recibió el Diploma de Artesano Tradicional de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid.


La relación de estas castañuelas con Enrique Burgos añade un interés especial a la pieza. Burgos, nombre artístico de Enrique Yust Ruiz, fue bailarín y maestro de danza española, sobrino de Antonio "El Bailarín" y miembro de su compañía desde 1958, donde llegó a actuar como solista. Posteriormente desarrolló una extensa carrera internacional como bailarín y profesor.


Según la información conservada en la colección, Burgos adquirió este par directamente a Galiano para Belén Cabanes, que fue alumna suya y de Rosa García. La relación no es, por tanto, meramente comercial: vincula directamente al constructor con una importante figura de la transmisión de la danza española y de la técnica de las castañuelas. Cabanes se formó con ambos maestros y posteriormente obtuvo el título de bailarina española y la reválida superior del método de castañuelas de Emma Maleras, desarrollando una carrera como concertista y bailarina.






martes, 1 de septiembre de 2026

Cerezo, Sebastián.


Bailarín español vinculado a La Mancha, activo en la segunda mitad del siglo XVIII y tradicionalmente relacionado con el origen del bolero. Su figura aparece por primera vez en la historiografía del baile en la obra de Juan Antonio de Iza Zamácola, conocido como Don Preciso, quien en la Colección de las mejores coplas de seguidillas, tiranas y polos que se han compuesto para cantar a la guitarra, publicada en Madrid en 1799, atribuye a Sebastián Zerezo una intervención decisiva en la transformación de las seguidillas manchegas que daría lugar al bolero. Zamácola lo presenta como «uno de los mejores baylarines de su tiempo» y explica que, al regresar a su pueblo en La Mancha, bailó ante los mozos con un compás pausado y elevando las diferencias de las seguidillas, hasta el punto de que estos «creyeron que bolaba». De esta observación popular habría surgido, según su relato, la denominación de bolero.

El testimonio de Zamácola constituye la fuente fundamental para la vinculación de Cerezo con el nacimiento del bolero, aunque debe interpretarse con cautela. No presenta una biografía del bailarín ni proporciona su lugar concreto de nacimiento, fechas vitales, formación profesional o trayectoria escénica. Tampoco afirma de manera inequívoca que Cerezo fuese el único creador del bolero, sino que relaciona su nombre con una transformación concreta de las seguidillas en la década de 1780. La tradición posterior introdujo además a Antón Boliche, calesero sevillano, como posible protagonista de la creación o desarrollo inicial del género. Serafín Estébanez Calderón mantuvo esta doble posibilidad en Escenas andaluzas, al escribir que, ya fuese el inventor Cerezo o Antón Boliche, «aquél en la Mancha o éste en Sevilla», el bolero se difundió rápidamente y fue enriquecido por numerosos bailarines.

La aportación de Cerezo debe situarse, por tanto, dentro del proceso de transformación de las seguidillas manchegas que tuvo lugar en las últimas décadas del siglo XVIII. Las fuentes posteriores describen el bolero como una forma más pausada y elaborada de las seguidillas, caracterizada por una progresiva complejidad de pasos, mudanzas, saltos y trenzados. Antonio Cairón, en su Compendio de las principales reglas del baile (1820), establecería posteriormente una estrecha correspondencia entre las seguidillas manchegas y el bolero, diferenciándolos sobre todo por la mayor rapidez de las primeras.

Es importante distinguir a Cerezo del bailarín conocido como Requejo. Serafín Estébanez Calderón presenta a este último como un maestro murciano que, hacia comienzos del siglo XIX, intervino en la evolución del bolero, ralentizando su ejecución, eliminando movimientos considerados excesivamente violentos y dando al baile una forma más académica y reglada. La documentación disponible no permite identificarlo con Sebastián Cerezo. La confusión entre ambos personajes aparece en parte de la bibliografía divulgativa y en algunas publicaciones contemporáneas, pero no se sostiene en los testimonios históricos más próximos a ellos.

Tampoco puede afirmarse documentalmente que Cerezo fuese natural de Herencia, aunque esta localidad de Ciudad Real conserva una tradición oral que lo considera hijo de la villa. Miguel Antonio Maldonado Felipe estudió específicamente esta tradición y señala que no existe hasta el momento documentación histórica publicada que permita confirmarla. Su investigación constituye, por ello, una referencia importante para distinguir entre la memoria local y los datos históricamente demostrables.

La relación de Cerezo con las castañuelas se inscribe en el contexto coreográfico del bolero y las seguidillas. Las descripciones de Zamácola documentan el empleo de las castañuelas en la ejecución de las seguidillas y permiten situar su práctica dentro del nuevo lenguaje coreográfico que se estaba configurando. No obstante, las fuentes consultadas no aportan información específica sobre la técnica personal de Cerezo con las castañuelas, por lo que no resulta posible atribuirle una forma concreta de toque o una escuela particular.

La historiografía reciente ha revisado críticamente la tradicional atribución de la «invención» del bolero a un único bailarín. María José Ruiz Mayordomo ha señalado que buena parte de la bibliografía contemporánea continúa dependiendo de las noticias transmitidas por Zamácola y, anteriormente, por Cotarelo y Mori, sin que hayan aparecido nuevos documentos que permitan reconstruir con seguridad la biografía de Cerezo. Su estudio pone de relieve la necesidad de diferenciar entre el proceso histórico de formación del bolero y la posterior construcción de una figura individual a la que atribuir su creación.

En consecuencia, Sebastián Cerezo debe considerarse una figura histórica vinculada por una fuente de finales del siglo XVIII al proceso de transformación de las seguidillas manchegas en el bolero, pero cuya biografía permanece en gran medida desconocida. La tradición historiográfica le ha convertido en uno de los nombres fundamentales de los orígenes del baile bolero; sin embargo, los datos disponibles aconsejan separar cuidadosamente lo documentado de las atribuciones posteriores.






lunes, 31 de agosto de 2026

18 Toque de castañuelas. Castanyoles d’Ivori.

 
Castanyoles d’Ivori
Improvisació
intèrpret: Belén Cabanes





1810 ca. Le Fandango.


1810 ca
Le Fandango
Chasselat, Pierre. Dibujo
Langlois, litógrafo






La estampa titulada Le Fandango, fechada habitualmente hacia 1810, constituye un interesante testimonio iconográfico de la imagen que, a comienzos del siglo XIX, se tenía en Francia del fandango español. La obra se atribuye al pintor y dibujante francés Pierre Chasselat (1753-1814), nacido y fallecido en París. Chasselat fue principalmente pintor de miniaturas y acuarelista; expuso dibujos y miniaturas desde finales del siglo XVIII y desarrolló buena parte de su actividad artística en París.

La composición presenta cuatro bailarines y un guitarrista en un espacio abierto, aparentemente rural. Las figuras aparecen dispuestas frontalmente, aunque no forman una pareja única: dos mujeres y dos hombres ejecutan el baile mientras un músico sentado toca la guitarra. El tratamiento de los vestidos, especialmente los de las dos mujeres, y la indumentaria de los hombres responde a una construcción visual deliberadamente española, próxima a la estética de los llamados tipos goyescos. La estampa pretende construir una imagen reconocible y atractiva de la España contemporánea para el público europeo. La propia documentación que conserva la imagen la sitúa en el contexto de las representaciones del fandango y de las danzas españolas de comienzos del XIX.


Desde el punto de vista musical, la escena resulta especialmente significativa porque la guitarra y las castañuelas aparecen asociadas de manera explícita al baile. El guitarrista ocupa una posición central dentro del grupo y sostiene un instrumento de cuerda de caja pequeña, mientras que los cuatro bailarines levantan los brazos y muestran en sus manos pequeños objetos que pueden identificarse como castañuelas. La representación es particularmente clara en las figuras femeninas: cada una sostiene una castañuela en la mano elevada, preparada para intervenir en el acompañamiento rítmico del baile. También los dos hombres las llevan en las manos.

Esta disposición permite observar un aspecto fundamental de la práctica del fandango: la castañuela aparece integrada en la acción coreográfica. Los brazos elevados y flexionados, con las manos separadas del cuerpo, corresponden además a una característica fundamental de la gestualidad del baile español de la época. El instrumento participa así simultáneamente de la dimensión sonora y visual de la danza: el movimiento de las manos hace visible la producción del ritmo.


El fandango era un baile de pareja de carácter vivo, asociado a la guitarra y a instrumentos de percusión corporal o manual, entre ellos las castañuelas. Su estructura musical y coreográfica se caracteriza tradicionalmente por el compás ternario, y las fuentes históricas y la iconografía permiten relacionarlo con una ejecución en la que el movimiento corporal, el juego de brazos, el taconeo y el toque de castañuelas forman un conjunto inseparable.

Conviene, no obstante, ser prudentes al utilizar la estampa como documento etnográfico. Chasselat era un artista francés que representaba una España vista desde fuera, y la obra participa de la fascinación europea por la cultura española que se intensificó entre finales del siglo XVIII y las primeras décadas del XIX. Por ello, determinados detalles de vestuario, actitud corporal o composición pueden responder a convenciones artísticas y a una imagen idealizada de lo español. No deja de ser significativo, sin embargo, que la asociación entre fandango, guitarra y castañuelas aparezca con tanta claridad.






 

viernes, 28 de agosto de 2026

1732. Le Menuet.

 
1732
Le Menuet
Nicolas Lancret
Óleo sobrre lienzo
73,7 x 87 cm





"Le Menuet" de Nicolas Lancret (1690–1743), pintor francés formado en el ambiente de la pintura rococó y estrechamente vinculado a la tradición iniciada por Antoine Watteau. La obra está fechada en 1732 y está realizada al óleo sobre lienzo, con unas dimensiones de 73,7 × 87 cm. Actualmente pertenece a una colección privada.
Lancret fue uno de los grandes cultivadores de la "fête galante": escenas aparentemente espontáneas de parejas, músicos, bailarines y personajes elegantes en jardines y paisajes idealizados. Este género construye una imagen refinada y teatralizada de la vida al aire libre. 

El tema es particularmente significativo: el "menuet" era una de las danzas fundamentales de la sociedad aristocrática europea del siglo XVIII. Asociado a la corte de Luis XIV y difundido posteriormente por toda Europa, se caracterizaba por su ritmo ternario, sus pasos medidos y sus complejas convenciones gestuales y ceremoniales.
El acompañamiento musical está confiado a un músico sentado que toca una zanfona. El instrumento está representado con bastante claridad: se distingue la caja de resonancia alargada, la rueda que sustituye al arco y el mecanismo superior asociado a las cuerdas y al teclado.


La presencia de la zanfona resulta especialmente interesante desde el punto de vista organológico. Aunque durante el siglo XVIII el instrumento podía asociarse a ambientes pastorales y rústicos, Lancret lo introduce aquí dentro de una escena de "fête galante", creando deliberadamente un contraste entre el refinamiento de los personajes y la rusticidad evocada por el instrumento. La propia documentación de la obra identifica expresamente al personaje como el intérprete de la zanfona.
Existe además un detalle curioso: la inscripción existente en el reverso del lienzo señala que la cabeza del intérprete de la zanfona sería un retrato de un tal M. Mestais, abogado del Parlamento. Los estudios de la obra consideran que el rostro fue añadido sobre una cabeza anterior, lo que demuestra hasta qué punto Lancret podía introducir retratos reales dentro de sus escenas ficticias.

Las castañuelas: un detalle que merece atención
La figura que baila a la izquierda sostiene en alto, en su mano derecha, un pequeño objeto que puede interpretarse visualmente como unas castañuelas. Su posición es muy significativa: la mano aparece elevada y los dedos adoptan una disposición compatible con la manera de sujetar y accionar unas castañuelas de tipo tradicional. En la reproducción disponible, sin embargo, el pequeño tamaño del objeto y la pincelada de Lancret impiden afirmar con absoluta seguridad todos sus detalles organológicos.
La pintura constituye un testimonio iconográfico del uso de estos idiófonos de entrechoque en el contexto de una danza dieciochesca. Además, la bailarina no parece sostenerlas simplemente como atributo decorativo: la posición elevada de la mano y la actitud corporal sugieren una relación funcional con el movimiento coreográfico.

Hay que tener presente, además, que no sería correcto interpretar automáticamente estas castañuelas como un elemento propio del minué francés. La escena de Lancret es una construcción artística y pastoral, y la inclusión de un instrumento asociado a la danza puede responder tanto a una observación de prácticas reales como a la voluntad de caracterizar musicalmente la escena. La prudencia resulta especialmente necesaria porque la documentación publicada sobre esta obra centra su identificación instrumental en la zanfona y no desarrolla el pequeño objeto que porta la bailarina.

En conjunto, "Le Menuet" resulta especialmente valioso porque reúne en una misma imagen danza, música e iconografía instrumental: el minué como danza cortesana, la zanfona como instrumento acompañante y, posiblemente, las castañuelas como instrumento de percusión corporal asociado al gesto de la bailarina. 







EL MUNDO DE LAS CASTAÑUELAS

Las entradas de este Blog provienen de una antigua página publicada en internet en los años 90. En principio se pretende publicar los conte...