Huesca. Aragón.
3,6 X 3,1 X 1,4 cm
2,8 X 2,8 X 1,3 cm
Madera boj
Artesano: Chesus Carmelo Navarro Serrano.
Las piezas de la fotografía son unas pulgaretas o pitos aragoneses realizados en madera de boj por el artesano Chesus Carmelo Navarro Serrano. Se trata de un par de pequeños idiófonos de entrechoque de tamaño muy reducido, de 3,6 x 3,1 x 1,4 cm y 2,8 x 2,8 x 1,3 cm, pensados para sujetarse en el pulgar. La forma es ancha en la parte superior y más estrecha en la inferior, con una caja interior ahuecada y bastante profunda, que favorece un sonido seco y penetrante pese a sus reducidas dimensiones. El cordón azul y las cuentas de madera permiten sujetarlas y aportan un acabado muy característico y vistoso.
Llama especialmente la atención la decoración tallada en cada una de las caras exteriores. En todas aparece una hexapétala, la conocida roseta de seis pétalos, motivo muy frecuente en la artesanía popular aragonesa y en numerosos objetos de madera de tradición pirenaica.
La talla es sencilla, hecha a punta de navaja, pero muy cuidada.
Más que un mero adorno, este motivo conecta las piezas con un repertorio decorativo tradicional presente en arcas, cucharas, yugos y otros objetos domésticos del ámbito rural aragonés.
En Aragón las pulgaretas o pitos han sido un instrumento popular asociado sobre todo al acompañamiento de bailes y rondas. Su pequeño tamaño permitía llevarlas fácilmente y tocarlas con una sola mano, marcando el ritmo mediante golpes rápidos y repetidos.
Han estado presentes especialmente en áreas del Alto Aragón y del Pirineo, donde acompañaban danzas tradicionales, cantos y fiestas populares. Su sonido es más agudo y breve que el de la castañuela convencional, por lo que suele emplearse para reforzar el pulso rítmico o destacar determinados momentos del baile. En algunos lugares también recibieron el nombre de pitos precisamente por ese sonido corto, seco y muy vivo que producen al entrechocarse.